Enfermedades y métodos de tratamiento
Aquí encontrará información comprensible sobre las enfermedades más frecuentes de la cirugía abdominal (cirugía visceral). Haga clic en una enfermedad para saber más sobre síntomas, tratamiento y la vida después de una operación. Los términos técnicos figuran entre paréntesis.
A. Enfermedades oncológicas (tumores)
Síntomas
El cáncer de esófago se origina generalmente en el segmento inferior, medio o superior del esófago. Las señales típicas son dificultades crecientes para tragar – primero con alimentos sólidos y más tarde también con líquidos. Muchos afectados pierden peso de forma involuntaria, perciben una sensación de presión detrás del esternón o sufren ardor de estómago. En estadios avanzados pueden aparecer ronquera y tos al tragar.
Tratamiento
La operación se realiza hoy en día generalmente de forma mínimamente invasiva (a través de pequeñas incisiones) y comprende:
- Laparoscopia exploradora para descartar metástasis (laparoscopia diagnóstica)
- Extirpación del segmento esofágico inferior con el tejido circundante
- Transformación del estómago restante en un tubo (formación de tubo gástrico)
- Ascenso del tubo gástrico al tórax y unión por sutura con el resto del esófago (anastomosis)
- Colocación preventiva de una esponja de vacío para reducir complicaciones (Endo-Vac)
En tumores situados más arriba ocasionalmente debe extirparse todo el esófago. La unión se sutura entonces a mano en el cuello.
Técnica quirúrgica: Hoy en día generalmente mínimamente invasiva (laparoscópica en el abdomen, toracoscópica en el tórax). También posible asistida por robot o abierta.
Vida después de la operación
El mayor peligro tras la operación es una fuga de la sutura, que sin embargo se ha vuelto considerablemente menos frecuente gracias a métodos modernos como la esponja de vacío. La recuperación dura varias semanas. Los afectados deben comer permanentemente comidas más pequeñas y masticar despacio, ya que el tubo gástrico es más pequeño que el estómago original. Puede aparecer ardor de estómago debido a la falta del mecanismo de cierre natural. Es necesario un seguimiento oncológico regular con endoscopias y pruebas de imagen.
Síntomas
El cáncer de estómago al principio causa a menudo molestias inexistentes o solo inespecíficas: sensación de saciedad, falta de apetito, náuseas y sensación de presión en la parte superior del abdomen. En el curso posterior pueden añadirse pérdida de peso, anemia (debida a hemorragias ocultas) y dolor tras las comidas. Las úlceras gástricas hoy solo raramente requieren operación.
Tratamiento
Según la localización y el tamaño del tumor:
- Extirpación parcial del estómago si el tumor se encuentra en el tercio inferior (gastrectomía subtotal)
- Extirpación completa del estómago con conexión del intestino delgado al esófago (gastrectomía con reconstrucción en Y de Roux)
- En ambos casos se extirpan también los ganglios linfáticos circundantes
Técnica quirúrgica: Posible abierta, laparoscópica o robótica. En las extirpaciones parciales se utiliza cada vez más la técnica mínimamente invasiva o robótica.
Vida después de la operación
Tras una extirpación gástrica cabe esperar una pérdida de peso de varios kilogramos. Los afectados deben tomar permanentemente comidas más frecuentes y pequeñas (5–6 en lugar de 3 al día), ya que la capacidad está muy limitada. La vitamina B12 debe administrarse de por vida en forma de inyección o comprimido, ya que sin estómago ya no puede absorberse. En la extirpación parcial las limitaciones son menores. Es necesario un seguimiento regular con análisis de sangre y pruebas de imagen.
Síntomas
Los tumores benignos o semimalignos de la pared gástrica se descubren a menudo casualmente durante una endoscopia gástrica. Algunos causan sensación de presión en la parte superior del abdomen, ocasionalmente leves hemorragias o sensación de saciedad. Muchos afectados no presentan molestias.
Tratamiento
- Intervenciones que conservan el estómago: solo se enuclea el tumor de la pared gástrica, el estómago se conserva
- La intervención puede realizarse a menudo de forma mínimamente invasiva (mediante técnica de ojo de cerradura)
Técnica quirúrgica: Laparoscópica (estándar) o abierta. Posible robótica, pero raramente necesaria.
Vida después de la operación
Como el estómago se conserva, por regla general no hay limitaciones permanentes en la alimentación. La recuperación dura generalmente de 1 a 2 semanas. En los tumores GIST es importante un control regular, ya que estos tumores en raros casos pueden recidivar.
Síntomas
Los tumores hepáticos y las metástasis hepáticas (metástasis de otros tipos de cáncer, frecuentemente del intestino grueso) al principio no suelen causar molestias. En el curso posterior pueden aparecer sensación de presión en la parte superior derecha del abdomen, cansancio, falta de apetito y pérdida de peso involuntaria. La coloración amarilla de la piel (ictericia) solo aparece cuando se obstruye el flujo biliar.
Tratamiento
- Extirpación de tejido hepático con el tumor (resección hepática)
- Extirpación de metástasis, también bilateralmente y en varios pasos (resección de metástasis en uno o varios tiempos)
- Destrucción de tumores mediante impulsos eléctricos cuando la extirpación no es posible (electroporación irreversible)
El tratamiento se realiza en estrecha colaboración entre cirugía, oncología, radiología y patología.
Técnica quirúrgica: Abierta (estándar en intervenciones mayores), laparoscópica en resecciones más pequeñas o robótica posible.
Vida después de la operación
El hígado tiene una capacidad excepcional de autocuración: incluso tras la extirpación de hasta el 70% del tejido vuelve a crecer hasta su tamaño original en pocas semanas. En la fase de recuperación (2–4 semanas) debe evitarse el alcohol y los alimentos ricos en grasa. A largo plazo, la mayoría de los afectados pueden llevar una vida normal. Son necesarios controles regulares con ecografía y análisis de sangre.
Síntomas
Las metástasis pulmonares son tumores secundarios de tumores de otros órganos (frecuentemente intestino grueso, riñón o partes blandas) que se han asentado en el pulmón. A menudo se descubren en exámenes de control en la tomografía computarizada (TC) sin que existan molestias. En focos mayores o numerosos pueden aparecer tos, falta de aire u ocasionalmente esputo sanguinolento.
Tratamiento
- Extirpación de pequeños segmentos pulmonares alrededor de las metástasis (resección de metástasis pulmonares)
- Si hay varios focos en un lóbulo pulmonar: extirpación de todo el lóbulo (lobectomía)
Antes de la intervención se comprueba la función pulmonar y se descarta mediante pruebas de imagen que también haya metástasis en otras localizaciones (huesos, cerebro).
Técnica quirúrgica: Mínimamente invasiva mediante una cámara en el tórax (toracoscópica / VATS), abierta mediante incisión torácica (toracotomía) o robótica posible.
Vida después de la operación
Tras la operación se colocan durante algunos días tubos de drenaje que evacúan la secreción de la herida y el aire que escape. La estancia hospitalaria suele ser de solo 3–4 días. La función pulmonar se recupera por regla general bien, siempre que se conserve suficiente tejido sano. Puede persistir temporalmente una leve falta de aire al esfuerzo. Son necesarios controles regulares con TC para la detección precoz de nuevos focos.
Síntomas
El cáncer de páncreas se descubre a menudo tarde, ya que al principio apenas causa molestias. Posibles signos son dolor sordo en la parte superior del abdomen con irradiación a la espalda, ictericia (por estasis del flujo biliar), pérdida de peso involuntaria, diabetes de aparición reciente y un empeoramiento general del estado.
Tratamiento
Según la localización del tumor:
- Extirpación de la cabeza del páncreas junto con el duodeno, los ganglios linfáticos circundantes y la vesícula biliar, con posterior reconexión del intestino delgado (operación de Kausch-Whipple)
- Extirpación de la cola del páncreas, frecuentemente junto con el bazo, posible mediante técnica de ojo de cerradura (pancreatectomía izquierda)
- Extirpación del segmento medio conservando la cola, lo que reduce el riesgo de diabetes (resección segmentaria del páncreas)
Técnica quirúrgica: La operación de la cabeza (Whipple) se realiza generalmente abierta, cada vez más también robótica. La pancreatectomía izquierda se efectúa frecuentemente por vía laparoscópica o robótica.
Vida después de la operación
La estancia hospitalaria es de 10–14 días tras una operación de la cabeza y de 7–8 días tras una extirpación de la cola. Como en la operación se extirpan células productoras de insulina, existe un riesgo aumentado de diabetes, que entonces debe tratarse con medicamentos o insulina. Las enzimas digestivas deben tomarse en cápsulas con las comidas. La alimentación debe ser pobre en grasa y repartida en varias comidas pequeñas. Es absolutamente necesario un seguimiento oncológico regular.
Síntomas
El cáncer de vesícula biliar es raro y a menudo se descubre casualmente durante una colecistectomía por cálculos biliares. Posibles molestias son dolor persistente en la parte superior derecha del abdomen, ictericia, falta de apetito y pérdida de peso. En tumores avanzados puede existir un nódulo palpable en la parte superior del abdomen.
Tratamiento
- Colecistectomía abierta con extirpación de un fragmento hepático adyacente y de los ganglios linfáticos circundantes (colecistectomía ampliada con resección hepática parcial y disección linfática)
- En caso de hallazgo casual tras una operación de ojo de cerradura, suele ser necesaria una reintervención
Técnica quirúrgica: Siempre abierta, ya que se requiere una resección hepática parcial y la extirpación de ganglios linfáticos.
Vida después de la operación
Sin vesícula biliar se puede vivir con normalidad – la bilis fluye directamente del hígado al intestino. En las primeras semanas pueden aparecer heces blandas y leves trastornos digestivos tras comidas ricas en grasa, que generalmente mejoran por sí solos. En caso de cáncer es necesario un seguimiento oncológico estrecho con pruebas de imagen.
Síntomas
El cáncer de colon se desarrolla generalmente de forma lenta a partir de pólipos intestinales. Las señales típicas son sangre en las heces (a menudo no visible), cambios en los hábitos intestinales (alternancia entre estreñimiento y diarrea), anemia inexplicada, dolor abdominal y pérdida de peso involuntaria. En estadios precoces a menudo no hay molestias – por eso es importante la colonoscopia preventiva a partir de los 50 años.
Tratamiento
Según la localización del tumor se extirpa el segmento intestinal afectado junto con los ganglios linfáticos circundantes:
- Extirpación del segmento intestinal en forma de S (resección sigmoidea)
- Extirpación de la mitad derecha del colon (hemicolectomía derecha)
- Extirpación del colon transverso (resección del transverso)
- Extirpación de la mitad izquierda del colon (hemicolectomía izquierda)
Los extremos intestinales sanos se vuelven a suturar.
Técnica quirúrgica: Laparoscópica (hoy estándar), abierta o robótica. La técnica robótica ofrece ventajas especialmente en resecciones complejas.
Vida después de la operación
Las deposiciones son más frecuentes y blandas en las primeras semanas tras la operación, pero por regla general se normalizan en 2–3 meses. La complicación más importante es una fuga de la sutura (dehiscencia, en el 3–4% de los casos). Una alimentación rica en fibra y suficiente líquido favorecen la recuperación. El seguimiento incluye colonoscopias regulares, análisis de sangre (marcadores tumorales) y pruebas de imagen durante 5 años.
Síntomas
El cáncer de recto causa frecuentemente sangre sobre o en las heces, expulsión de moco, sensación de evacuación incompleta, tenesmo doloroso y cambios en los hábitos intestinales. Como estas molestias se asemejan a las de las hemorroides, a veces no se investigan durante mucho tiempo.
Tratamiento
- Extirpación completa del recto con todo el tejido graso y linfático circundante (escisión total del mesorrecto), generalmente mediante técnica de ojo de cerradura
- Ileostomía protectora temporal durante 8–12 semanas para proteger la sutura (ileostomía de protección)
- Posterior cierre de la ostomía
En tumores muy bajos ocasionalmente debe colocarse una colostomía permanente.
Técnica quirúrgica: Laparoscópica (frecuente), abierta o robótica. La técnica robótica ofrece ventajas especiales en la pelvis estrecha gracias a instrumentos más precisos y mejor visión.
Vida después de la operación
En los primeros meses tras la operación las deposiciones son más frecuentes (hasta 5–6 veces al día), lo que mejora con el tiempo. Puede aparecer temporalmente una leve incontinencia. La sutura presenta fugas en el 5–8% de los casos, lo que con una ostomía de protección es generalmente bien controlable. La rehabilitación del suelo pélvico apoya la recuperación. El seguimiento oncológico con endoscopias, pruebas de imagen y análisis de sangre se extiende durante 5 años.
Síntomas
El cáncer de ano es una enfermedad tumoral rara que a menudo se relaciona con una infección por el virus del papiloma humano (VPH). Las primeras señales son hemorragias anales y dolor al defecar. También pueden aparecer picor, nódulos palpables en el ano y cambios en los hábitos intestinales.
Tratamiento
- A diferencia de la mayoría de los demás tipos de cáncer, el cáncer de ano por regla general no se opera de forma primaria
- La mayoría de los afectados se tratan con éxito con una combinación de radioterapia y quimioterapia (radioquimioterapia)
- Una operación solo se considera cuando esta terapia falla
- El tratamiento se planifica en el marco de una conferencia tumoral (comité tumoral interdisciplinar)
Vida después de la operación
Durante y tras la radioquimioterapia pueden aparecer irritaciones cutáneas en la zona anal, diarrea y cansancio. La mayoría de los efectos secundarios remiten en pocas semanas. La función del esfínter puede verse afectada temporalmente. Son necesarios controles regulares con exploración clínica y pruebas de imagen durante varios años para detectar precozmente una recidiva.
Síntomas
El cáncer de tiroides se manifiesta generalmente como un nódulo palpable e indoloro en el cuello, descubierto en una ecografía. En estadios avanzados pueden aparecer ronquera (por presión sobre el nervio laríngeo), dificultades para tragar, falta de aire y ganglios cervicales hinchados. Muchos nódulos tiroideos son benignos – una punción aclara la situación.
Tratamiento
- Extirpación completa de la tiroides (tiroidectomía total), generalmente con vaciamiento de los ganglios cervicales
- En tumores pequeños limitados a un lado: extirpación de solo una mitad de la tiroides (hemitiroidectomía)
- A continuación, frecuentemente terapia con yodo radiactivo para eliminar el tejido residual
Técnica quirúrgica: Abierta a través de una pequeña incisión cervical (estándar). Robótica posible mediante un acceso por la axila (cuello sin cicatriz).
Vida después de la operación
Tras la extirpación completa de la tiroides deben tomarse hormonas tiroideas en comprimidos de por vida (generalmente uno por la mañana). El nivel de calcio debe controlarse al principio de forma estrecha, ya que las paratiroides pueden verse afectadas temporalmente. El riesgo de lesión del nervio recurrente es de aproximadamente el 2%. Es necesario un seguimiento regular con análisis de sangre, ecografía y, si procede, gammagrafía corporal total.
Síntomas
Los tumores del intestino delgado son raros. Los carcinoides (tumores productores de hormonas de crecimiento lento) pueden causar calambres abdominales, diarrea y enrojecimiento súbito de la cara (flush). Los tumores GIST (tumores del tejido conectivo de la pared intestinal) ocasionalmente conducen a hemorragias, dolor abdominal o una obstrucción intestinal. Ambos tipos tumorales se descubren a veces casualmente durante exámenes.
Tratamiento
- Extirpación del segmento intestinal afectado con suficiente margen de seguridad (resección de intestino delgado)
- En carcinoides y GIST: extirpación ampliada con los correspondientes ganglios linfáticos y el mesenterio
- Sutura de los extremos intestinales sanos (anastomosis)
Técnica quirúrgica: Abierta o laparoscópica. En tumores extensos generalmente abierta.
Vida después de la operación
Mientras se conserven al menos 2 metros de intestino delgado, por regla general no aparecen carencias nutricionales. En extirpaciones mayores pueden aparecer diarrea y carencias (vitaminas, minerales) que se compensan con suplementos. Las fugas de sutura son raras (1–2%). El seguimiento incluye pruebas de imagen regulares y, en carcinoides, el control de marcadores tumorales especiales (cromogranina A, 5-HIAA en orina).
Síntomas
Los tumores suprarrenales pueden producir hormonas y causar así múltiples molestias: hipertensión arterial y taquicardia (en tumores productores de adrenalina, llamados feocromocitomas), aumento de peso con cara de luna y obesidad central (en tumores productores de cortisol) o cambios en los caracteres sexuales. Algunos tumores no producen hormonas y se descubren casualmente en pruebas de imagen. Los tumores suprarrenales pueden aparecer también en el marco de síndromes en los que están afectadas varias glándulas.
Tratamiento
- Suprarrenalectomía mediante técnica de ojo de cerradura en tumores pequeños (suprarrenalectomía laparoscópica)
- Suprarrenalectomía abierta en tumores grandes (suprarrenalectomía abierta)
- En tumores productores de adrenalina debe realizarse antes de la operación un tratamiento previo con medicamentos para evitar crisis hipertensivas peligrosas durante la intervención
Técnica quirúrgica: Laparoscópica (estándar en tumores pequeños), abierta en tumores grandes, robótica posible.
Vida después de la operación
La extirpación de una glándula suprarrenal por regla general no se nota, ya que el lado contrario asume completamente la función. En tumores productores de hormonas las molestias hormonales desaparecen tras la operación generalmente en semanas o meses. En raros casos debe apoyarse la función suprarrenal restante con medicamentos. Son necesarios controles hormonales regulares.
B. Inflamaciones y enfermedades benignas
Síntomas
La vesícula biliar almacena la bilis producida por el hígado y la libera al intestino delgado para la digestión de las grasas. Los cálculos biliares pueden provocar dolor cólico en la parte superior derecha o central del abdomen (cólico biliar), que aparece a menudo tras comidas ricas en grasa e irradia al hombro derecho o a la espalda. Otras molestias son náuseas, vómitos, flatulencia, picor, coloración amarilla de los ojos y la piel (ictericia), heces claras y orina oscura. Una inflamación de la vesícula (colecistitis) causa además fiebre y dolor permanente. Raramente se produce una perforación con peritonitis.
Tratamiento
- Colecistectomía mediante técnica de ojo de cerradura (colecistectomía laparoscópica) – el estándar actual
- Colecistectomía abierta en caso de inflamación muy grave o sospecha tumoral (colecistectomía abierta)
Técnica quirúrgica: Laparoscópica (estándar), abierta en inflamación grave, robótica posible.
Vida después de la operación
El dolor cólico, que a menudo persistía durante años, desaparece de golpe tras la operación. La ausencia de la vesícula biliar no tiene consecuencias negativas – la bilis simplemente fluye directamente del hígado al intestino. En las primeras semanas pueden aparecer heces blandas tras comidas ricas en grasa, lo que generalmente mejora rápidamente. Las complicaciones son muy raras. En un curso sin complicaciones no se requiere un seguimiento especial.
Síntomas
Una inflamación crónica del páncreas causa dolor intenso y recurrente en la parte superior del abdomen, que irradia en cinturón hacia la espalda. La inflamación conduce a calcificaciones y formación de cálculos en el conducto excretor de la glándula. En el curso puede deteriorarse la función digestiva (heces grasas y malolientes) y desarrollarse una diabetes. La causa más frecuente es el consumo excesivo de alcohol.
Tratamiento
Según la extensión y la localización de los cambios:
- Extirpación de la cabeza del páncreas (operación de Kausch-Whipple)
- Extirpación de la cola del páncreas (pancreatectomía izquierda)
- Extirpación del segmento medio conservando la cola (resección segmentaria del páncreas)
Técnica quirúrgica: Abierta (frecuente en operaciones de la cabeza), laparoscópica o robótica en resecciones de la cola.
Vida después de la operación
Estancia hospitalaria: 10–14 días tras una operación de la cabeza, 7–8 días tras una extirpación de la cola. La ausencia de dolor tras la operación es a menudo claramente mejor. Las enzimas digestivas deben tomarse en cápsulas con las comidas. El riesgo de diabetes está aumentado, especialmente tras la extirpación de la cola, ya que allí están la mayoría de las células productoras de insulina. La abstinencia de alcohol es obligatoria. Son necesarios controles regulares de glucemia, peso y estado nutricional.
Síntomas
Los divertículos son saculaciones de la pared intestinal que aparecen sobre todo en el colon sigmoide. Son frecuentes y a menudo no causan molestias. En una inflamación (diverticulitis) aparecen dolor en la parte inferior izquierda del abdomen, fiebre, estreñimiento o diarrea y un malestar general. En casos graves puede producirse una perforación intestinal con peritonitis, formación de absceso o estenosis intestinal.
Tratamiento
- Extirpación del segmento intestinal sigmoide afectado con reconexión de los extremos sanos (resección sigmoidea)
- En situaciones de urgencia (perforación intestinal) puede ser necesaria una colostomía temporal
Técnica quirúrgica: Laparoscópica (estándar), abierta en urgencias o complicaciones, robótica posible.
Vida después de la operación
La mayoría de los afectados están sin molestias tras la operación. Las deposiciones se normalizan en pocas semanas. Una alimentación rica en fibra con suficiente líquido previene nuevos problemas diverticulares. El riesgo de fuga de sutura es del 3–4%. Se recomienda una colonoscopia regular de control.
Síntomas
La colitis ulcerosa es una inflamación crónica de la mucosa del colon y el recto. Son típicas las diarreas con sangre y moco (hasta 20 veces al día), dolor abdominal cólico, urgencia defecatoria y un malestar general con cansancio y pérdida de peso. La enfermedad cursa en brotes y a largo plazo aumenta el riesgo de cáncer de colon.
Tratamiento
Una operación es necesaria cuando los medicamentos no controlan suficientemente la inflamación, aparecen lesiones precancerosas o surgen complicaciones:
- Extirpación completa del colon (colectomía)
- Formación de un reservorio de sustitución a partir del intestino delgado (anastomosis ileoanal con reservorio en J), conectado al ano
- Ileostomía temporal para proteger el reservorio
Técnica quirúrgica: Laparoscópica, abierta o robótica. La operación se realiza frecuentemente en varios pasos.
Vida después de la operación
El reservorio en J permite la evacuación de las heces por la vía natural, aunque con deposiciones más frecuentes (4–8 veces al día). La colitis ulcerosa por regla general queda curada con la operación. En los primeros meses el cuerpo debe acostumbrarse al nuevo reservorio. Puede aparecer una inflamación ocasional del reservorio (pouchitis) que se trata con antibióticos. A largo plazo, la mayoría de los afectados llevan una vida normal.
Síntomas
Una obstrucción intestinal es una urgencia. Las señales típicas son dolor abdominal cólico intenso que aparece en oleadas, vómitos (al principio contenido gástrico, más tarde biliosos hasta fecaloides), abdomen distendido y detención completa de las deposiciones y la expulsión de gases. Las causas más frecuentes son adherencias tras operaciones previas, acodaduras o, raramente, tumores.
Tratamiento
- Extirpación del segmento intestinal enfermo o necrosado (resección de intestino delgado)
- Sutura de los extremos intestinales sanos (anastomosis)
- Lisis de las adherencias (adhesiolisis)
- En trastornos circulatorios: extirpación del tejido necrosado como intervención de urgencia
Técnica quirúrgica: Abierta (frecuente en urgencias), laparoscópica posible en la lisis de adherencias.
Vida después de la operación
Mientras se conserven al menos 2 metros de intestino delgado no aparecen problemas digestivos importantes. Las fugas de sutura son raras (1–2%), pero algo más frecuentes en trastornos circulatorios preexistentes. En casos graves con gran pérdida intestinal puede ser necesaria una nutrición a largo plazo por vía sanguínea (nutrición parenteral), aunque esto ocurre muy raramente. Pueden aparecer nuevas adherencias que causen problemas recurrentes. En un curso sin complicaciones no se requiere un seguimiento especial.
C. Enfermedades glandulares
Síntomas
La tiroides regula numerosos procesos metabólicos. En un hipertiroidismo el metabolismo trabaja demasiado rápido: taquicardia, sudoración, pérdida de peso a pesar de buen apetito, nerviosismo, temblor y diarrea son típicos. En la enfermedad de Graves-Basedow pueden además protruir los ojos. Los nódulos tiroideos (bocio nodular) causan a menudo sensación de opresión en el cuello, dificultades para tragar o tumefacciones visibles. Algunos nódulos producen hormonas de forma incontrolada (nódulos calientes).
Tratamiento
- Extirpación completa de la tiroides en la enfermedad de Graves-Basedow o en presencia de varios nódulos (tiroidectomía total)
- Extirpación de una mitad de la tiroides en nódulos unilaterales (hemitiroidectomía)
- Enucleación de un nódulo aislado cuando el resto de la glándula es normal (enucleación)
Técnica quirúrgica: Abierta a través de una pequeña incisión cervical (estándar). Robótica posible mediante acceso axilar (cuello sin cicatriz).
Vida después de la operación
Tras la extirpación completa debe tomarse de por vida un comprimido tiroideo – con una dosificación correcta no hay limitaciones. Tras la extirpación de una mitad a menudo no es necesaria una terapia de sustitución hormonal, ya que la mitad restante es suficiente. El riesgo de lesión del nervio recurrente es de aproximadamente el 2% en operaciones primarias. El nivel de calcio se controla en los primeros días. Son necesarios controles regulares de sangre (valores tiroideos) a largo plazo.
Síntomas
Las cuatro paratiroides regulan el nivel de calcio en sangre. En una hiperfunción se libera demasiado calcio de los huesos:
- Hiperparatiroidismo primario: Una sola paratiroides está aumentada de tamaño. Las molestias son cálculos renales, dolor óseo, cansancio, estreñimiento, náuseas y estado de ánimo depresivo. A menudo el diagnóstico se establece por un valor de calcio elevado encontrado casualmente.
- Hiperparatiroidismo secundario: Por problemas renales se absorbe poco calcio, ante lo cual las cuatro paratiroides reaccionan aumentando de tamaño. Aparecen reblandecimiento óseo, úlceras gástricas y cálculos renales.
Tratamiento
- En hiperparatiroidismo primario: extirpación de la paratiroides aumentada (paratiroidectomía dirigida)
- En hiperparatiroidismo secundario: extirpación de las cuatro paratiroides o al menos tres y media (paratiroidectomía subtotal)
Técnica quirúrgica: Abierta a través de una pequeña incisión cervical dirigida (estándar). Robótica posible.
Vida después de la operación
Mediante la operación se curan por regla general las molestias de la hiperfunción – en particular dolores óseos, cálculos renales y cansancio. Tras la extirpación de todas las paratiroides debe administrarse calcio. El nivel de calcio se controla de forma estrecha en los primeros días y semanas. A largo plazo son necesarios controles regulares de sangre (calcio, paratohormona).
D. Enfermedades del bazo
Síntomas
El bazo se encuentra en la parte superior izquierda del abdomen, debajo del diafragma, y es un órgano importante de la defensa inmunitaria. Además degrada glóbulos rojos viejos y plaquetas. Las lesiones esplénicas se producen generalmente por accidentes (traumatismo abdominal cerrado) y causan dolor intenso en la parte superior izquierda del abdomen, que puede irradiar al hombro izquierdo, así como signos de pérdida sanguínea interna (palidez, mareo, debilidad circulatoria). Los tumores del bazo se extirpan frecuentemente en operaciones de órganos vecinos (páncreas, estómago).
Tratamiento
- Extirpación completa del bazo (esplenectomía) – en lesiones graves o tumores grandes
- Extirpación parcial del bazo cuando solo está afectada una zona (esplenectomía parcial)
- Extirpación de la cola del páncreas conservando el bazo cuando es posible (resección del páncreas con preservación del bazo)
Técnica quirúrgica: Laparoscópica, abierta o robótica. En urgencias (rotura esplénica) generalmente abierta.
Vida después de la operación
El recuento de plaquetas aumenta tras la esplenectomía, lo que aumenta el riesgo de coágulos sanguíneos – algunos afectados necesitan temporalmente medicamentos anticoagulantes. Como el bazo desempeña un papel importante en la defensa contra ciertas bacterias (neumococos, Haemophilus influenzae, meningococos), los afectados deben vacunarse. Estas vacunas deben actualizarse regularmente. La fiebre debe tomarse siempre en serio tras una esplenectomía y aclararse rápidamente por un médico (peligro de sepsis grave, síndrome OPSI). En la vida diaria, la mayoría de las personas no notan la pérdida del bazo.
E. Cirugía de la obesidad
Síntomas
La obesidad mórbida es una enfermedad crónica con fuerte predisposición hereditaria. Con un IMC superior a 35 kg/m² la esperanza de vida está claramente reducida. Las enfermedades acompañantes son diabetes (tipo 2), valores elevados de lípidos sanguíneos, hipertensión arterial, enfermedades cardiovasculares, daños articulares, cálculos biliares y un riesgo aumentado de cáncer. Muchos afectados sufren además falta de aire, apnea del sueño, movilidad limitada y carga psíquica.
Tratamiento
Requisito es un IMC superior a 35 (o superior a 30 en caso de diabetes mal controlada) y al menos dos años de terapia conservadora sin éxito:
- Manga gástrica: reducción del estómago mediante extirpación de gran parte (gastrectomía en manga)
- Bypass gástrico: derivación de los alimentos pasando por la mayor parte del estómago y del intestino delgado superior (bypass gástrico en Y de Roux)
- Derivación de los jugos digestivos para reducir la absorción de nutrientes (derivación biliopancreática)
Los procedimientos actúan por tres vías: reducción del volumen gástrico, menor absorción de nutrientes y modificación de las hormonas del hambre y la saciedad.
Técnica quirúrgica: Laparoscópica (estándar para todas las intervenciones bariátricas) o robótica. Las operaciones abiertas son raras.
Vida después de la operación
La alimentación debe modificarse permanentemente: en los primeros meses 6 comidas pequeñas y equilibradas al día, al principio solo unas 6 cucharadas por comida. Comer y beber deben separarse (30 minutos de intervalo). Los multivitaminas y minerales deben tomarse de por vida. Es necesario un seguimiento regular de por vida con análisis de sangre, asesoramiento nutricional y acompañamiento psicológico. La mayoría de las enfermedades acompañantes (diabetes, hipertensión) mejoran claramente o desaparecen completamente.
F. Enfermedades del recto y del ano (proctología)
Síntomas
Las hemorroides son almohadillas vasculares en la transición del recto al ano que contribuyen al cierre normal. Cuando aumentan de tamaño y se deslizan hacia abajo causan hemorragias (sangre rojo claro en el papel higiénico o en la taza), picor, expulsión de moco, humedad y, en estadios avanzados, dolor y nódulos palpables en el ano. Las molestias aparecen sobre todo durante la defecación.
Tratamiento
Según la gravedad:
- Esclerosis de las hemorroides con láser (hemorroidoplastia con láser)
- Plicatura y elevación con grapadora circular (hemorroidopexia con grapas según Longo)
- Ligadura de las arterias aferentes guiada por ecografía (ligadura de las arterias hemorroidales guiada por Doppler / HAL)
- Extirpación con bisturí de sellado tisular (hemorroidectomía)
En molestias leves se utilizan inicialmente inyecciones esclerosantes o ligaduras con bandas elásticas.
Técnica quirúrgica: Intervenciones proctológicas especiales que se realizan a través del ano (transanal). No se utiliza la técnica clásica abierta, laparoscópica o robótica.
Vida después de la operación
La curación de la herida en la zona anal dura 2–4 semanas y puede ser dolorosa, especialmente durante la defecación. Los baños de asiento calientes, los analgésicos y las heces blandas (mediante alimentación rica en fibra y suficiente líquido) facilitan la curación. Debe evitarse permanentemente la presión excesiva durante la defecación. Las recidivas son posibles, pero pueden reducirse con hábitos intestinales saludables.
Síntomas
Un absceso anal es una cavidad llena de pus que surge por una inflamación aguda de pequeñas glándulas en el canal anal. Causa dolor intenso y palpitante en el ano, hinchazón, enrojecimiento y frecuentemente fiebre. Sin tratamiento, la inflamación puede extenderse al tejido circundante. Una fístula anal es un trayecto antinatural en forma de túnel entre el canal anal y la piel, que surge como consecuencia de un absceso. Causa secreción persistente, humedad e inflamaciones recurrentes.
Tratamiento
- Resección del trayecto fistuloso (fistulectomía)
- Apertura del trayecto fistuloso en fístulas simples y superficiales (fistulotomía)
- Cobertura con un colgajo de tejido en fístulas complejas (técnica de colgajo)
- Reconstrucción del esfínter cuando ha sido dañado por la fístula (reconstrucción del esfínter)
En un absceso agudo se drena primero el pus de forma urgente; el tratamiento definitivo de la fístula se realiza en el intervalo libre de inflamación.
Técnica quirúrgica: Intervenciones proctológicas especiales a través del ano (transanal/perianal). No se utiliza la técnica clásica abierta, laparoscópica o robótica.
Vida después de la operación
La curación dura, según el procedimiento, 2–6 semanas. En tratamiento abierto de la herida son necesarios lavados regulares y cambios de apósito. Los baños de asiento y una alimentación rica en fibra para heces blandas apoyan la curación. Las recidivas no son inhabituales en fístulas complejas y pueden requerir una nueva intervención. La función del esfínter se preserva al máximo en los procedimientos modernos.
Síntomas
Una fisura anal es un desgarro doloroso en la mucosa del ano y es una de las causas más frecuentes de dolor anal agudo. Son típicos los dolores punzantes durante y después de la defecación (pueden durar horas), sangre rojo claro en el papel higiénico y un espasmo del esfínter. Por miedo al dolor se retrasa la defecación, lo que empeora el estreñimiento y desencadena un círculo vicioso. Hombres y mujeres se ven afectados por igual, los adultos jóvenes más a menudo que los mayores.
Tratamiento
Inicialmente conservador (en las primeras 6–8 semanas):
- Aumento de la ingesta de líquidos y fibra para heces blandas
- Aplicación de pomadas para la relajación muscular (nitroglicerina, antagonistas del calcio)
- Inyección de toxina botulínica para la relajación del esfínter
En fisura crónica (más de 6 semanas):
- Resección del desgarro con el tejido cicatricial (fisurectomía)
- Cobertura con un colgajo cutáneo (plastia con colgajo / anoplastia en V-Y)
Técnica quirúrgica: Intervenciones proctológicas especiales a través del ano (transanal/perianal).
Vida después de la operación
Tras una terapia conservadora, la mayoría de las fisuras curan en 6–8 semanas. Tras una operación, la curación dura 3–6 semanas. Los baños de asiento calientes, los analgésicos y sobre todo las heces blandas (ricas en fibra, beber mucho) son decisivos. El estreñimiento debe evitarse permanentemente para prevenir recidivas.
Síntomas
Una fístula coccígea surge por pelos encarnados en el surco interglúteo. Los pelos rotos se introducen por fricción con la raíz primero en la piel, desencadenan una inflamación con reacción a cuerpo extraño en el tejido subcutáneo y forman trayectos fistulosos. Se ven afectados sobre todo hombres jóvenes con mucho vello. Hay tres formas de presentación: hoyuelos sin molestias (sin tratamiento), acumulaciones agudas de pus (absceso con dolor, hinchazón, enrojecimiento) y aberturas fistulosas crónicamente exudativas con secreción purulenta o sanguinolenta.
Tratamiento
- Resección con cicatrización abierta (escisión) – segura, pero con curación prolongada y tasa de recidiva de hasta el 30%
- Intervención mínima mediante pequeñas aberturas como primera elección en casos sencillos (Pit-Picking)
- Cobertura con colgajo cutáneo desplazado (colgajo de avance)
- Plastia con colgajo romboidal con tasa de recidiva muy baja, inferior al 3% (colgajo de Limberg)
En un absceso agudo se drena primero el pus; la operación definitiva se realiza tras la remisión de la inflamación.
Técnica quirúrgica: Intervención quirúrgica local en la región coccígea (perianal/glútea). No se utiliza la técnica clásica abierta, laparoscópica o robótica.
Vida después de la operación
La duración de la curación depende mucho del procedimiento: en cicatrización abierta, 4–12 semanas con cambios regulares de apósito; en plastias con colgajo, 2–3 semanas. Estar sentado puede ser doloroso en los primeros días. La depilación del surco interglúteo (láser, afeitado) puede prevenir recidivas. Tras la curación completa la actividad física es de nuevo posible sin restricciones.
Síntomas
El suelo pélvico es una placa muscular que sostiene los órganos pélvicos y asegura el cierre de la vejiga y el intestino. Una debilidad afecta sobre todo a las mujeres y puede llevar a un descenso del periné, un prolapso de los órganos pélvicos (vagina, vejiga, recto) así como trastornos de la evacuación fecal y urinaria. En el prolapso rectal el recto se invierte hacia fuera a través del ano – una enfermedad rara pero muy limitante con expulsión de moco y manchas fecales. En casos avanzados el prolapso debe reducirse manualmente.
Tratamiento
- Reconstrucción a través del ano o de la vagina (reconstrucción transanal/transvaginal)
- Elevación de los órganos descendidos mediante técnica de ojo de cerradura (colporectosacropexia mínimamente invasiva)
- Colocación de una malla de soporte en el recto – el estándar europeo (rectopexia ventral con malla)
La elección del procedimiento depende de qué estructuras estén afectadas. Es necesaria una aclaración detallada con anamnesis, exploración y resonancia magnética (RM).
Técnica quirúrgica: Laparoscópica o robótica (en rectopexia con malla y colporectosacropexia), transanal/transvaginal en reconstrucciones locales.
Vida después de la operación
La recuperación dura de 2 a 6 semanas según el procedimiento. Debe evitarse levantar pesos durante varias semanas. El entrenamiento del suelo pélvico (fisioterapia) es una parte importante del tratamiento posterior y debe continuarse a largo plazo. Los resultados son por regla general buenos, con clara mejoría de las molestias. En las mallas se controla a largo plazo si la malla ha integrado correctamente.
Síntomas
La incontinencia fecal designa la incapacidad para controlar la defecación, lo que conduce a la pérdida involuntaria de heces sólidas o líquidas. Afecta aproximadamente al 2% de la población, aumentando la frecuencia con la edad: hasta el 11% de los hombres y el 26% de las mujeres mayores de 50 años. En residencias de ancianos la tasa es de aproximadamente el 40%. Las causas son múltiples: lesiones del esfínter (p. ej. tras parto u operación), daños nerviosos o causas desconocidas.
Tratamiento
Inicialmente conservador: adaptación de la alimentación, medicamentos (loperamida), entrenamiento del suelo pélvico y biofeedback.
Procedimientos quirúrgicos en caso de respuesta insuficiente:
- Sutura del esfínter (esfinteroplastia anal)
- Sustitución del esfínter por músculo del muslo (graciloplastia dinámica)
- Marcapasos nervioso en el sacro (estimulación nerviosa sacra)
- Estimulación nerviosa en la tibia (estimulación del nervio tibial posterior)
- Inyección de materiales de relleno en la zona del esfínter (bulking agents)
- Lavado intestinal por arriba (lavado intestinal anterógrado)
- Colocación de una colostomía como última opción (estoma)
Técnica quirúrgica: Intervenciones proctológicas especiales (transanal/perianal). El marcapasos nervioso se coloca a través de una pequeña incisión en el sacro. La graciloplastia es una intervención abierta.
Vida después de la operación
La combinación de tratamiento conservador y quirúrgico conduce en la mayoría de los afectados a una clara mejoría. El marcapasos nervioso (estimulación nerviosa sacra) muestra buenos resultados a largo plazo en muchos estudios. El entrenamiento del suelo pélvico debe continuarse permanentemente. Las compresas para incontinencia ofrecen seguridad adicional en la vida diaria. Una conversación abierta con el médico tratante es importante, ya que muchos afectados esperan demasiado por vergüenza.
Síntomas
El estreñimiento crónico es una de las enfermedades más frecuentes del tracto digestivo y afecta al 2–35% de la población. Son típicas las deposiciones poco frecuentes (menos de 3 veces por semana), heces duras, presión intensa, sensación de evacuación incompleta y dolor abdominal. Se distingue entre:
- Trastorno del transporte: El colon transporta las heces demasiado lentamente (pocas ondas contráctiles)
- Trastorno de la evacuación: Problemas en el suelo pélvico impiden una evacuación intestinal normal
- Causas secundarias: Otras enfermedades (hipotiroidismo, Parkinson, medicamentos) o estenosis (tumor, divertículos)
Tratamiento
Inicialmente conservador: alimentación rica en fibra, suficiente líquido, ejercicio y laxantes.
Procedimientos quirúrgicos en caso de fracaso terapéutico:
En trastorno del transporte:
- Marcapasos nervioso en el sacro (estimulación nerviosa sacra / SNS)
- Extirpación parcial o total del colon (colectomía segmentaria o total)
- Colocación de ileostomía
En trastorno de la evacuación:
- Plicatura de la pared rectal (plicatura rectal / técnica de Sullivan-Khubchandani)
- Resección rectal parcial con grapadora (STARR / Transtar)
- Tensado del suelo pélvico desde el periné (levatorplastia transperineal)
- Elevación de órganos descendidos mediante técnica de ojo de cerradura (colporectosacropexia laparoscópica)
Técnica quirúrgica: Laparoscópica o robótica (en colectomía y colporectosacropexia), transanal/transperineal en procedimientos locales del suelo pélvico. El marcapasos nervioso se coloca a través de una pequeña incisión en el sacro.
Vida después de la operación
Una operación solo se considera en estreñimiento grave y resistente a la terapia y se realiza solo tras una aclaración exhaustiva. Tras una colectomía las deposiciones son más frecuentes y blandas. La alimentación rica en fibra, el suficiente líquido y el ejercicio regular siguen siendo importantes de por vida. El entrenamiento del suelo pélvico (biofeedback) apoya la recuperación en trastornos de la evacuación. Los controles regulares supervisan el éxito del tratamiento.
G. Hernias de la pared abdominal
Síntomas
Una hernia inguinal surge cuando tejido (generalmente asas intestinales o tejido graso) sobresale a través de un punto débil de la pared abdominal en la región inguinal. Las señales típicas son una protrusión visible o palpable en la ingle, que se hace más evidente al toser, hacer fuerza o con el esfuerzo físico. Muchos afectados perciben un tirón o dolor sordo en la ingle, especialmente al levantar objetos pesados o al permanecer mucho tiempo de pie. En reposo o tumbado, la protrusión a menudo puede reducirse. Los hombres se ven afectados con mucha más frecuencia que las mujeres.
Tratamiento
- Colocación de una malla sintética para reforzar la pared abdominal (plastia con malla)
- Técnica de ojo de cerradura desde el lado abdominal (plastia con malla transabdominal laparoscópica, TAPP)
- Técnica de ojo de cerradura en el espacio intermedio de la pared abdominal (plastia con malla totalmente extraperitoneal, TEP)
- Colocación abierta de malla según Lichtenstein en hernias grandes o reintervenciones
Técnica quirúrgica: Preferentemente laparoscópica (TAPP o TEP) o asistida por robot. En hernias grandes o complicadas, abierta según Lichtenstein.
Vida después de la operación
Tras una operación de hernia inguinal se recomienda reposo físico durante 2–3 semanas. Las actividades cotidianas ligeras son posibles rápidamente. Levantar pesos (más de 10 kg) debe evitarse durante 4–6 semanas. El deporte puede retomarse por regla general de forma escalonada tras 3–4 semanas. La malla colocada se integra en el tejido y refuerza permanentemente la pared abdominal. El riesgo de recidiva es inferior al 2%. Puede aparecer temporalmente entumecimiento en la región inguinal y suele remitir en pocos meses.
Síntomas
En la hernia umbilical, tejido sobresale a través de un punto débil en la zona del ombligo. Aparece una protrusión en o junto al ombligo que se hace mayor con el esfuerzo. Muchas hernias umbilicales no causan molestias o solo leves, como una sensación de presión. En hernias mayores pueden aparecer dolor, náuseas y trastornos digestivos. La obesidad, los embarazos y el trabajo físico pesado favorecen su aparición.
Tratamiento
- Sutura directa en hernias pequeñas (menos de 2 cm)
- Colocación de una malla sintética en hernias mayores (plastia con malla)
- Tratamiento mínimamente invasivo en defectos mayores
Técnica quirúrgica: Las hernias umbilicales pequeñas se tratan abiertas con sutura directa o malla. Las hernias mayores pueden operarse de forma laparoscópica o robótica.
Vida después de la operación
Tras una intervención de hernia umbilical, la recuperación es por regla general rápida. Las actividades ligeras son posibles tras pocos días. Levantar pesos debe evitarse durante 3–4 semanas. Con malla, la tasa de recidiva es muy baja. Los pacientes con sobrepeso se benefician de una reducción de peso para evitar una recurrencia.
Síntomas
Una hernia femoral aparece por debajo del ligamento inguinal en la zona de los vasos del muslo. Es más rara que la hernia inguinal y afecta más a menudo a las mujeres. La protrusión es a menudo pequeña y difícil de reconocer. Las hernias femorales causan dolor en la ingle o en la zona del muslo y tienen un riesgo aumentado de incarceración, por lo que deben operarse rápidamente.
Tratamiento
- Cierre del defecto herniario con colocación de malla
- Técnica de ojo de cerradura a través del abdomen (plastia con malla laparoscópica)
- Operación abierta en hernias incarceradas (urgencia)
Técnica quirúrgica: Preferentemente laparoscópica (TAPP), ya que se puede tratar simultáneamente una eventual hernia inguinal. En caso de incarceración, operación de urgencia abierta.
Vida después de la operación
La recuperación transcurre de forma similar a la de la hernia inguinal. Reposo físico durante 2–3 semanas, sin levantar pesos durante 4–6 semanas. Debido al mayor riesgo de incarceración es especialmente importante un tratamiento quirúrgico rápido. La tasa de recidiva tras la colocación de malla es muy baja.
Síntomas
Una hernia incisional surge en la zona de una cicatriz quirúrgica previa cuando la pared abdominal no ha cicatrizado completamente en el punto de sutura. Se manifiesta como una protrusión a lo largo de la cicatriz que aumenta con el esfuerzo. Las molestias varían desde una sensación de presión hasta dolores tirantes o trastornos digestivos en hernias grandes. Las hernias incisionales aparecen en aproximadamente el 10–15% de todas las operaciones abdominales y son más frecuentes tras intervenciones abiertas que tras operaciones de ojo de cerradura.
Tratamiento
- Colocación de una malla sintética para reforzar la pared abdominal (plastia con malla)
- Separación de la musculatura abdominal lateral para una ampliación libre de tensión del cierre (separación de componentes según Ramirez o técnica TAR) en hernias grandes
- Técnica de ojo de cerradura en hernias adecuadas
Técnica quirúrgica: Laparoscópica o robótica en hernias pequeñas a medianas. En hernias incisionales grandes, reconstrucción abierta con plastia ampliada de la pared abdominal (TAR o separación de componentes).
Vida después de la operación
La recuperación dura, según el tamaño de la hernia, 3–6 semanas. En grandes hernias incisionales con reconstrucción de la pared abdominal es necesario un reposo más prolongado de 6–8 semanas. Llevar una faja abdominal puede ser útil en las primeras semanas como apoyo. Levantar pesos debe evitarse durante al menos 6 semanas. La reducción de peso en caso de sobrepeso, el abandono del tabaco y un buen control de la glucemia en la diabetes reducen claramente el riesgo de recidiva.
Las tres técnicas quirúrgicas en resumen
En muchas intervenciones de la cirugía abdominal hay hoy diferentes vías de acceso disponibles. La técnica que se elija depende del tipo y tamaño de la enfermedad, de la constitución corporal y de la experiencia del equipo quirúrgico.
En la operación abierta se realiza una incisión mayor (según la intervención, 10–30 cm) en la piel y en la pared abdominal para dar al cirujano acceso directo al campo quirúrgico. El cirujano trabaja con sus manos e instrumentos directamente en el cuerpo y tiene una buena visión del conjunto del campo quirúrgico.
Ventajas:
- Acceso directo y buena visión, especialmente en tumores grandes o tejido adherido
- Realizable rápidamente en urgencias
- No requiere equipamiento técnico especial
Desventajas:
- Incisión mayor y por tanto más dolor tras la operación
- Mayor tiempo de recuperación y estancia hospitalaria
- Cicatriz mayor
- Mayor riesgo de hernia incisional
En la operación laparoscópica se realizan 3–5 pequeñas incisiones (de 5–12 mm cada una) en la pared abdominal. A través de estas aberturas se introducen una cámara e instrumentos finos. El abdomen se insufla con gas (CO₂) para que el cirujano tenga espacio y visión. El cirujano opera mirando dentro del cuerpo a través de una pantalla y manejando los instrumentos desde fuera.
Ventajas:
- Incisiones claramente más pequeñas y menos dolor
- Recuperación más rápida y estancia hospitalaria más corta
- Cicatrices más pequeñas
- Menor riesgo de infecciones de la herida y hernias incisionales
Desventajas:
- Movilidad limitada de los instrumentos (varillas rectas que solo pueden inclinarse y rotar)
- Imagen bidimensional de la cámara (sin visión espacial)
- Técnicamente exigente, especialmente en regiones corporales estrechas (p. ej. la pelvis)
- No posible en todos los pacientes o enfermedades
En la cirugía robótica el cirujano se sienta en una consola de control y maneja un robot quirúrgico (p. ej. da Vinci) que mueve los instrumentos en el cuerpo del paciente. Los instrumentos se introducen a través de pequeñas incisiones (como en la técnica de ojo de cerradura), pero disponen de articulaciones flexibles que permiten movimientos en todas las direcciones. El cirujano ve una imagen tridimensional aumentada.
Ventajas:
- Máxima precisión gracias a instrumentos articulados (similares a una muñeca humana)
- Imagen tridimensional aumentada para mejor visión
- Especialmente ventajosa en regiones corporales estrechas y de difícil acceso (p. ej. pelvis en cáncer rectal, tiroides por axila)
- Filtro de temblor: los pequeños movimientos manuales del cirujano se suavizan
- Pequeñas incisiones como en la técnica de ojo de cerradura
Desventajas:
- Altos costes de equipo y mantenimiento
- Tiempo de preparación más largo (montaje del robot)